Si
te has preguntado de dónde sacan la energía esas personas que tienen una enorme
responsabilidad y parecen inmunes al estrés, e incluso disfruten como niños en
el trabajo. Si conoces personas que sin ninguna preparación son capaces de
abarcar al completo una actividad y convertirse en maestros… existe un
motivo. Un interesantísimo artículo del
autor Mihály Csíkszentmihályi.
Las
personas creativas difieren las unas de las otras en muchos aspectos, pero en
uno son unánimes: todas aman lo que hacen. No es la esperanza de lograr fama o
riqueza lo que las conduce; en vez de eso, es la oportunidad de hacer el trabajo
que ellas disfrutan haciendo lo que las guía. Debemos asumir que no es lo que
ellos hacen lo que cuenta, sino cómo lo hacen.
Cuando
se le da una lista a la gente preguntándole acerca de la mejor descripción de
lo que disfrutan hacer más, la respuesta más frecuentemente elegida es el
“diseñar o descubrir algo nuevo”. Pero la evidencia sugiere que por lo menos
hay un grupo de gente que disfrutaría descubriendo y creando por sobre todo lo
demás.
Programados
para la creatividad
Debido
a mutaciones aleatorias, algunos individuos han desarrollado un sistema
nervioso en el cual el descubrimiento de novedades estimula los centros de
placer en el cerebro. Probablemente somos los descendientes de ancestros que
reconocieron la importancia de la novedad, protegieron a aquellos individuos
que disfrutaban siendo creativos y aprendieron de ellos. Debido a que tenían
con ellos a individuos que disfrutaban explorando e inventando, estaban mejor
preparados para enfrentar las condiciones impredecibles que afectaban su supervivencia.Nosotros
también compartimos la habilidad para disfrutar casi todo lo que hacemos y
podemos crear y descubrir algo nuevo al hacerlo. Esta es la razón por la cual
la creatividad es tan placentera, no importa donde tenga lugar.Pero hay otra
fuerza que nos motiva, y es más primitiva y más poderosa que la tendencia a
crear: la fuerza de la entropía.
Esta
también es un mecanismo de sobrevivencia construido en nuestros genes por la
evolución. Nos da placer cuando estamos cómodos, cuando estamos relajados,
cuando podemos sentirnos bien sin gastar energía. Sin este regulador interno
podríamos agotarnos fácilmente y no tener las suficientes reservas de fuerza,
grasa corporal, o energía nerviosa para enfrentar lo inesperado.
Todos
nosotros somos atraídos entre estos dos sets opuestos de instrucciones
programadas en el cerebro. En la mayoría de los individuos la entropía parece
ser más fuerte, y disfrutan la comodidad más que el desafío del descubrimiento.
Unos
pocos son más reactivos a las recompensas del descubrimiento. A menos que haya
la suficiente gente motivada por el placer que proviene del enfrentamiento de
los desafíos, no hay evolución de la cultura, ni progreso en los pensamientos o
sentimientos. Así que es importante entender mejor en qué consiste el placer y
cómo la creatividad lo puede producir.
¿Qué
es el placer?
Cierta
gente dedican muchas horas a la semana a sus labores sin ninguna recompensa de
dinero o fama. ¿Porqué continúan haciéndolo?
Está
claro al hablar con ellos que lo que los mantiene motivados es la calidad de la
experiencia que sienten en ese momento. Este sentimiento a menudo incluye
esfuerzos dolorosos,con riesgo, que presionan la capacidad de la persona , y
también incluye un elemento de novedad y descubrimiento.
Yo
llamo a esta experiencia Flujo creativo, porque mucha gente –artistas, atletas,
científicos, gente común y corriente- han descrito el sentimiento en palabras
similares. El flujo es un estado de conciencia que consume poco esfuerzo aunque
es altamente enfocado. Y las descripciones no varían mucho por cultura, género,
o edad.
Lo
que ocurre en estado de flujo creativo
En
las entrevistas, la gente menciona repetidamente ciertos elementos clave en sus
impresiones de esta experiencia placentera (estado de flujo creativo):
Hay metas claras en cada paso del
camino: en el estado de flujo siempre sabemos lo que debe ser hecho.
Hay un feedback inmediato a las propias
acciones: en un estado de flujo, sabemos cuán bien lo estamos haciendo.
Mantener el flujo en el contexto de una sociedad indiferente puede ser difícil.
Evidentemente, aquellos individuos que continúan haciendo un trabajo creativo
son aquellos que pueden darse feedback a ellos mismos, sin tener que esperar
oírlo de los expertos.
Hay un balance entre los desafíos y las
habilidades: en el estado de flujo, sentimos que nuestras habilidades están
bien ajustadas para las oportunidades de acción. En el día a día a veces
sentimos que los desafíos son demasiado altos para nuestras habilidades, o que
nuestro potencial es mayor que las oportunidades para expresarlo.
La acción y la conciencia están unidas:
en la experiencia de cada día, nuestras mentes a menudo están separadas de lo
que hacemos. En estado de flujo, nuestra concentración está enfocada en lo que
hacemos. Una mente unificada es requerida para reajuste cercano entre los
desafíos y las destrezas, y se hace posible por la claridad de las metas y la
constante disponibilidad de feedback.
Las distracciones son excluidas de la
conciencia: somos conscientes sólo de lo que es relevante aquí y ahora. El
flujo es el resultado de la concentración intensa en el presente, la cual nos
alivia de los temores usuales que causan depresión y ansiedad en la vida diaria.
Las distracciones interrumpen el flujo, y puede tomar horas recuperar la paz
mental necesaria para continuar con el trabajo. Mientras más ambiciosa sea la
tarea, más tiempo toma que uno se sumerja en ella, y más fácil es distraerse.
No hay miedo al fracaso: en el estado
de flujo, estamos demasiado envueltos como para estar preocupados por el
fracaso. Sabemos lo que debe ser hecho, y nuestras destrezas están
potencialmente adecuadas a nuestros desafíos. Si el desafío se vuelve muy
grande, un sentimiento de frustración surge en vez de placer.
La auto conciencia disminuye: en estado
de flujo, estamos demasiado envueltos en lo que hacemos como para preocuparnos
acerca de proteger el ego. Luego, podemos emerger con un auto concepto más
fuerte, porque sabemos que tenido éxito en encontrar una dificultad desafiante.
Paradójicamente, el Yo se expande a través de actos de auto olvido.
Se distorsiona el sentido del tiempo:
generalmente, en el estado de flujo nos olvidamos del tiempo, y las horas
pueden pasar en lo que parecen ser unos pocos minutos. O pasa lo contrario: a
una figura del skate puede parecerle que una vuelta que sólo dura un segundo en
tiempo real parece alargarse por mucho más. Nuestro sentido de cuánto tiempo
pasa depende de qué estamos haciendo.
La actividad se vuelve un fin en sí
misma: mucho de lo que hacemos no es solamente por placer, sino que para lograr
una meta. En muchos sentidos, el secreto para la felicidad es aprender a
obtener el flujo de casi todo lo que hacemos, incluyendo el trabajo y las
labores familiares. Si casi todo lo que hacemos vale la pena hacerlo por sí
mismo, entonces no hay nada desperdiciado en la vida.
Flujo,
felicidad, y el futuro
¿Cuál
es la relación entre flujo creativo y felicidad?
Es
tentador concluir que los dos son la misma cosa; sin embargo, la conexión es
más compleja. Cuando estamos en flujo, no siempre nos sentimos felices, porque
sentimos sólo lo que es relevante para la actividad. La felicidad es una
distracción. Es sólo cuando salimos del flujo, al salir de una sesión o en
momentos de distracción, que podemos sentirnos felices.
A
mayor flujo que experimentemos en la vida diaria, más probable es que nos
sintamos felices en general. Desafortunadamente, mucha gente encuentra que los
únicos desafíos a los que puede responder son la violencia, el juego, sexo
desordenado, o drogas. Tales experiencias pueden ser placenteras, pero estos
episodios de flujo no agregan un sentimiento de satisfacción y felicidad con el
pasar del tiempo. El placer no conduce a la creatividad, sino que pronto deriva
en adicción.
El
vínculo entre el flujo y la felicidad depende de si la actividad productora de
flujo es compleja, si conduce a nuevos desafíos y de esta manera al crecimiento
personal y cultural.
El
problema es que es más fácil encontrar placer en cosas que son más fáciles, en
actividades como el sexo y la violencia que están ya programadas en nuestros
genes. Es mucho más difícil aprender a disfrutar el hacer cosas que hemos
descubierto recientemente en nuestra evolución –tales como manipular sistemas
simbólicos a través de las matemáticas o componer música- y aprender acerca del
mundo
y nosotros mismos.
Las
escuelas generalmente fallan en enseñar cuán bella puede ser la ciencia y las
matemáticas; ellas enseñan la rutina de la literatura e historia en vez de la
aventura.
Es
en este sentido que los individuos creativos viven vidas ejemplares. Ellos
muestran cuán interesante y placentera puede ser una actividad simbólica
compleja.
13
sugerencias para incrementar tu Creatividad y Felicidad personal: acércate al
flujo creativo
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